Las dificultades específicas del aprendizaje (DEA) son trastornos neurológicos del desarrollo causados por diferencias en el funcionamiento del cerebro.
En términos simples, significa que el cerebro procesa la información de una manera diferente a la habitual.
Los niños con DEA poseen una inteligencia normal o superior, pero presentan dificultades en áreas como la lectura, la escritura o las matemáticas.
El proceso de aprendizaje implica varias etapas: percepción, procesamiento, comprensión, organización y recuperación de la información. Un problema en cualquiera de estas fases puede provocar dificultades de aprendizaje.
Dificultad en la Lectura – Dislexia
La dislexia es un trastorno del desarrollo del lenguaje. El niño tiene dificultades para establecer la relación entre sonidos y símbolos y para leer palabras escritas.
Dificultad en la Escritura – Disgrafía
La disgrafía se manifiesta en problemas para formar letras debido a dificultades en la percepción visual y en la coordinación ojo-mano.
Dificultad en Matemáticas – Discalculia
La discalculia implica dificultades para comprender y aplicar conceptos matemáticos, así como para resolver problemas aritméticos.
Dificultades de Percepción Visual y Auditiva
Aunque el niño tiene una audición y visión normales, puede tener problemas para interpretar la información visual y comprender estructuras lingüísticas complejas.
Trastorno del Aprendizaje No Verbal (NLD)
El NLD está relacionado con disfunciones del hemisferio derecho del cerebro y causa dificultades en la organización visual-espacial y en la comunicación social.
Las investigaciones indican que las dificultades del aprendizaje afectan aproximadamente al 6 % de la población. En Estados Unidos y Europa esta cifra alcanza el 15 %, lo que demuestra que este trastorno a menudo no se diagnostica. La concienciación de los docentes es esencial.
Las dificultades de aprendizaje pueden manifestarse en edades tempranas. Reconocer los signos a tiempo ayuda a reducir los obstáculos que el niño puede enfrentar en su vida escolar.
Signos tempranos:
– Retraso en caminar o gatear
– Problemas de coordinación motora
– Retraso en el desarrollo de la motricidad fina
– Indecisión en la preferencia de mano
– Retraso en el habla o dificultades de pronunciación
– Dificultad para aprender colores, formas y números
– Problemas para seguir reglas y rutinas
– Dificultad para hacer y mantener amistades
– Falta de atención e hiperactividad
– Dificultad para asociar sonidos y símbolos
– Lectura lenta y poca comprensión del texto
– Lectura invertida (“tac” en lugar de “cat”)
– Dificultad para comprender sílabas, palabras y párrafos
– Escritura ilegible
– Errores ortográficos frecuentes
– Dificultad para aprender nuevos conceptos
– Problemas para entender la noción del tiempo
– Falta de concentración
La detección temprana es fundamental. Una evaluación completa permite identificar y fortalecer las habilidades del niño.
Tanto los padres como los docentes deben destacar sus logros, reforzar su confianza y crear un entorno positivo que fomente la motivación y el aprendizaje continuo.