En la clase Pasos Docentes, la música se convirtió en una guía invisible.
Los niños siguieron el flujo de las melodías y contaron lo que sentían a través de colores y líneas.
Cada niño reflejó en el lienzo las huellas que la música dejó en su corazón.
Algunos expresaron melodías tranquilas y profundas con texturas suaves,
mientras que otros dieron vida a ritmos rápidos con líneas llenas de energía.
En sus pequeñas manos, la música se transformó en un nuevo lenguaje artístico.
Esta actividad reunió escuchar, sentir y pensar.
Cada obra se convirtió en una historia silenciosa pero llena de color sobre la conexión entre el niño y la música.